Slow Food Extremadura visita Mamá Cabra!!

La semana pasada recibimos la visita de un grupo de estudiantes italianos de la Universidad de Ciencias Gastronómicas organizado por Slow Food Extremadura. Fue un gusto echar un ratito con personas con las que compartimos una visión clara de defensa de unos alimentos buenos, limpios y justos para todos.

 

Os dejamos aquí  algunas fotos del encuentro y lo que ellos mismos han escrito sobre nosotros. Un placer...

Slow Food Extremadura:

En la tarde de nuestro sexto día de viaje con la UNISG - Università degli Studi di Scienze Gastronomiche, llegamos a Bodonal de la Sierra, un precioso pueblo en la Sierra de Tentudía, al sur de la provincia de Badajoz y casi en la frontera con Huelva.

 

Teníamos muchas ganas de que llegara este momento, porque aquí desde hace casi siete años Carmen Quintanilla y Daniel Cabello desarrollan un proyecto modélico, precioso e inspirador para todas aquellas personas que deseen cambiar de vida y poner en marcha una iniciativa ligada al campo: la Quesería Artesana Mamá Cabra.

 

Mamá Cabra no solo elabora quesos únicos: Primer Premio en la I Feria del Queso Artesano de Zafra 2016 y 7º Puesto en el VII Campeonato de Mejores Quesos de España Gourmet 2016. Hay mucho más detrás: pasión, dedicación, cariño y respeto al servicio de 120 cabras que pastorean en una cuidada finca de 70 hectáreas ubicada junto a la Cañada Real Soriana, donde también pacen y ramonean a diario para trasladar a su leche los sabores y propiedades medicinales del biodiverso monte mediterráneo. En la finca además, Dani y Carmen cultivan sus propias leguminosas y cereales como complemento en la alimentación caprina 100% ecológica. También son autosuficientes porque solo utilizan energías renovables tanto en la finca como en la quesería donde procesan la leche.

 

Los animales son de raza autóctona, la cabra malagueña, preciosas y en un estado sanitario óptimo, ¡solo hay que acercarse a ellas para comprobarlo! Durante nuestra visita pudimos ver también su buena genética, pues tuvimos la suerte de encontrarnos con un buen número de chivos que habían nacido hace poco coincidiendo con el inicio de la primavera gracias a la sincronización de celos y partos de forma natural, que la joven pareja pone en práctica en el rebaño, un método muy alejado de los tratamientos hormonales que se producen en otras explotaciones ganaderas convencionales.

 

De la finca con Dani nos fuimos a la quesería con Carmen, donde transforman directamente la leche del rebaño pero solo de forma estacional, adaptándose a los ritmos “slow” de la naturaleza y únicamente en la época más favorable para los animales. De hecho, “el nombre de Mamá Cabra es un homenaje a la cabra que dona generosamente la leche sobrante de la alimentación de sus crías”.

 

Allí, “tunead@s” con la correspondiente indumentaria, visitamos la instalación que conjuga la maquinaria más moderna con las energías renovables; tanto para el procesado de la leche como en la curación de los quesos, esta última en una capa subterránea de paredes de piedra y estantes de madera que generan microorganismos propios y únicos de esta quesería.

 

Y habiendo conocido ya la gestión de la “cabrá”, la calidad de la materia prima y las excelentes condiciones de elaboración artesanal de los quesos… llegó el momento de probarlos.

 

Desde quesos frescos tradicionales, pasando por la “Quesaita Láctica Afinada” y las “Bolitas Lácticas Afinadas en Aceite de Oliva Virgen Extra”, hasta llegar al monumental “Quesazo Mamá Cabra”, que alcanza nueve kilos de peso, de corteza enmohecida y pasta prensada de aproximadamente ocho meses de maduración. Este último con la particularidad además, de estar elaborado con “leche de montanera”, es decir, cuando las cabras están alimentándose principalmente de bellotas, lo que incorpora a la leche sus numerosos ácidos grasos omega 3 y genera un queso altamente saludable.

 

Todo un prodigio de quesos excelentemente afinados, de sabor y aroma únicos. Pero como os decíamos al principio, es mucho más, una expresión de nuestras mejores tradiciones, un arte y una forma de vida, una cultura, un patrimonio y un paisaje acariciado por la manos de Carmen y Dani, que nos inspira, da placer y nos alienta enormemente a seguir trabajando por las queserías de campo y artesanales, tan importantes en Extremadura y que tanto daño han sufrido por regulaciones globales de híper-higiene y saneamiento injustas, innecesarias y discriminatorias.

 

Gracias de corazón a Carmen y a Dani por acogernos tan bien y por ser unos auténticos combatientes de la resistencia #SLOWCHEESE ;-)